Protocolos de dosificación de semaglutida: De inicio a mantenimiento

Principios generales de dosificación

La semaglutida requiere una titulación progresiva para minimizar los efectos secundarios gastrointestinales. Saltarse pasos o acelerar la escalada de dosis es el error más frecuente y la principal causa de abandono del tratamiento por intolerancia.

Protocolo para Wegovy (indicación: obesidad)

Escalada recomendada según ficha técnica:

  • Semanas 1-4: 0,25 mg/semana
  • Semanas 5-8: 0,5 mg/semana
  • Semanas 9-12: 1 mg/semana
  • Semanas 13-16: 1,7 mg/semana
  • Semana 17 en adelante: 2,4 mg/semana (dosis de mantenimiento)

Si el paciente no tolera una dosis, mantén la dosis anterior durante 4 semanas adicionales antes de intentar escalar de nuevo. Si no tolera la dosis de 2,4 mg, la dosis de mantenimiento puede ser 1,7 mg.

Protocolo para Ozempic (indicación: diabetes tipo 2)

  • Semanas 1-4: 0,25 mg/semana (dosis de inicio, no terapéutica)
  • Semanas 5-8: 0,5 mg/semana
  • Si necesario: 1 mg/semana tras al menos 4 semanas con 0,5 mg

Manejo de la intolerancia

Las náuseas son el efecto secundario más frecuente. Estrategias de manejo:

  • No escalar dosis si el paciente tiene síntomas gastrointestinales activos
  • Recomendar comidas pequeñas y frecuentes
  • Evitar alimentos grasos y copiosos
  • Hidratación adecuada
  • Si las náuseas son severas, reducir temporalmente la dosis

Administración

La inyección subcutánea se administra una vez por semana, el mismo día cada semana, a cualquier hora del día, con o sin comidas. Los sitios de inyección recomendados son abdomen, muslo o parte posterior del brazo, rotando el punto de inyección.

Monitorización recomendada

Antes de iniciar y durante el tratamiento:

  • Peso, IMC y circunferencia de cintura en cada visita
  • Analítica basal: glucosa, HbA1c, función renal, perfil lipídico, función tiroidea
  • Control analítico cada 3-6 meses
  • Evaluación de efectos secundarios en cada consulta de seguimiento

Duración del tratamiento

Los GLP-1 para obesidad están concebidos como tratamientos crónicos. Los estudios muestran que tras la retirada del fármaco, los pacientes recuperan entre el 65-70% del peso perdido en un año. La decisión de continuar o retirar debe individualizarse y planificarse cuidadosamente.